jueves, 28 de junio de 2012
DESARROLLO AGRARIO / Expreso
Se acuñó aquella frase de que "el Ecuador es un país agrícola", de lo cual se derivó una serie de iniciativas ya de parte del gobierno, ya de la empresa privada; en realidad, la potencialidad agrícola del país, especialmente en la cuenca del Guayas, constituyó uno de los sostenes de la economía nacional durante varias décadas, hasta que vino el petróleo que desplazó al sector agropecuario, pero que, siendo un producto agotable, sus recursos se han festinado y en realidad no se llegó ni lejanamente a cumplir aquella aspiración de "sembrar el petróleo". Pero la necesidad de desarrollar el campo, la producción renovable, que no se agota, que proporciona productos para el consumo interno y para la exportación, se hacía cada vez más urgente. Para afrontar el asunto, se creó una institución que ha tenido diversos nombres: Instituto de Colonización originalmente, hoy Instituto Nacional de Desarrollo Agrario, INDA, entre cuyas múltiples funciones está la redistribución del área agropecuaria, aprovechando especialmente los terrenos no cultivados llamados también baldíos. Mas el INDA ha sido objeto de permanentes cuestionamientos, de denuncias, de sospechas, de ataques y, desde luego, del juego político incesante. Hoy está en una de sus etapas más críticas, sometida a una severa investigación, sus directivos deben responder acusaciones acerca de supuestas actitudes parciales, en las cuales la denuncia principal la formulan los comuneros que "acusan al director del INDA de favorecer a terceras personas para quitarles las tierras, aún cuando se han presentado los documentos legales respectivos". En el fondo, la función del INDA debe ser de la mayor prudencia y justicia, dentro de la ley, pues debe resolver conflictos de intereses lícitos. Expreso, 24 ago. 2009, p. 8
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